Tres Admoniciones Para Los Santos (Jeremias 35)

 

En este capitulo vemos una familia quien Dios reconoció públicamente entre el pueblo de Israel. Una familia determinados obedecer los tres mandatos de su padre Jonadab. Vamos a examinar  los tres mandatos y ver tres mandatos de nuestro Padre celestial para cada miembro de su Iglesia, los quien han sido lavado por la sangre de Cristo.

    • (Hebreos 11:13) – confesado que eran peregrinos y advenedizos sobre la tierra.
  1. (Vrs.6) No Beberemos Vino

      • (Efesios 5:18) – No os emborrachéis de vino,      Sed llenos del Espíritu.
      • (Romanos 8:14) – Guiados por el Espíritu
      • (Galatas 5:16) – Caminar en el Espíritu
      • (Hechos 1:8) -Testificar en el Espíritu
  1. (Vrs 7) Ni Edificaréis Casa

      • (Mateo 6:19-20) – No atesoréis para vosotros en la tierra, donde la polilla y el orín corrompen, y donde ladrones minan y hurtan; Mas atesoraos para vosotros en el cielo
      • (Hechos 2:44-47) – Tuvieron todo en común, vendieron sus posesiones (Hechos 4:34-37)
      • (I Pedro 2:11,17) – Amados, yo os ruego, como a extranjeros y peregrinos, que os abstengáis de las concupiscencias carnales, que batallan contra el alma. Honrad a todos. Amad la hermandad. Temed a Dios. Honrad al rey.
  1. (Vrs 7) Ni Sembraréis Sementera

      • (Mateo 6:31-34) – No os acongojéis, pues, diciendo: ¿Qué comeremos? o ¿Qué beberemos? o ¿Qué nos vestiremos? Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia,
      • (Mateo 6:26) – Mirad a las aves del cielo, que no siembran, ni siegan, ni recogen en alfolíes; y vuestro Padre celestial las alimenta. ¿No sois vosotros mucho mejores que ellas?

Conclusión: 

(Mateo 10:28-32) – Y no tengáis temor a los que matan el cuerpo, mas al alma no pueden matar: temed antes a aquel que puede destruir ambos el alma y el cuerpo en el infierno. ¿No se venden dos pajarillos por un cuadrante? Y uno de ellos no caerá a tierra sin vuestro Padre.Y aun hasta los cabellos de vuestra cabeza están todos contados. Por tanto no temáis, más valéis vosotros que muchos pajarillos. Pues cualquiera que me confesare delante de los hombres, le confesaré yo también delante de mi Padre, que está en el cielo.